lunes, 17 de septiembre de 2012

Lo que aprendí de las mujeres:

Las experiencias de un hombre con las mujeres, desde su punto de vista, para disfrutar leyendo, y reflexionar. Una historia diferente, los hombres también tienen palabra: Nací en los sesentas, década en el que se incrementó el ansia de la mujer por liberarse, sin embargo ¿cómo puede un niño inmerso en una sociedad machista abstraerse de ella?, así que por consecuencia algunas ideas machistas fueron aprendidas por mí… Yo he recibido más de las mujeres que de mi iguales, la mujer más importante en mis años mozos obviamente ha sido mi madre, una mujer bondadosa, desprendida y muy apegada a seguir a Dios. 


Lavar platos, recoger la recamara, limpiar vidrios, arreglar la casa, sacudir muebles entre otras cosas,no eran un castigo, era claro que para un chico fuera tedioso como para cualquier otro, pero no era una labor sólo para mujeres, era una labor de iguales y de corresponsabilidad en aras de mantener lo nuestro en buen estado y con ello sentirnos a gusto y contentos con nuestro hogar. Con mi madre podíamos y podemos hablar de todo, de igual a igual siempre teniendo en cuenta el respeto, fue así que nos enseñó la igualdad, el respeto, la capacidad y el derecho de decir lo que pensamos siempre con respeto. Nunca hubo gritos, ni golpes, ni castigos inhumanos o injustos, hubo el perdón y la comprensión a nuestras fallas como niños y adolescentes, nunca le vi hacer dramas, ni gritar a mi padre, mucho menos enfrentársele con violencia para imponer su razón. Cuando calló fue claro que fue por prudencia y por darnos la paz en el hogar y el buen ejemplo, y estoy claro que cuando fue prudente dirimió sus diferencias con mi padre en privado, quien jamás la insultó o golpeó, aunque es cierto que si a mi padre se le insistía hasta la necedad, el alzaba la voz, pero jamás pasó de allí. 
Mi madre me enseñó muchísimo respecto a las mujeres sin decírmelo, no fue ella una mujer sufridamente abnegada, fue inteligente en su proceder, no necesitaba ser una hembra o sea, lo contrario de un macho para imponer su razón, capricho o justicia, no necesitaba embriagarse para disfrutar las fiestas, tampoco necesitaba gritar más para hacerse respetar, ni insultar o ser más violenta para defenderse, tampoco estuvo totalmente a expensas de lo que le diera mi padre para hacer rendir el dinero o comprar cosas, siempre se las ha ingeniado para tener ingresos extras, y hoy es una empresaria con un negocio desde hace 30 años. Así pues, mi madre me enseñó lo inteligentes que son las mujeres, de su capacidad, de su sensibilidad, de su fuerza inteligentemente manejada entre otras cosas más para salir avante en la vida. Cristina, quien tenia 15 años más que yo, fue para mi la primer real amiga en la adolescencia, ella escuchaba mis dudas y penas de adolescente y trataba de darme lucidez, ella me enseñó el lado sensible y solidario de la mujeres, la providencia la puso en mi camino para ayudarme en el torbellino que es la adolescencia, lo cual le agradezco de sobremanera. Pero también conocí por ella el lado obscuro de los hombres, algo desconocido para mi, algo que nunca había visto ni escuchado, el hombre golpea a la mujer, así lo hacia su esposo con ella, ¿Jamás comprendí como pudiera ser víctima una mujer tan sensible y amable?, poco después de saberlo se separó de el, y por más que el rogó de rodillas frente a sus hijos que volviera, ella se mantuvo digna. 
Hay cosas que el cuerpo jamás perdona. Está chica era de las más asediadas de la secundaria, aunque yo no sabía, pero el destino había planeado que nos conociéramos desde bebes, nos separáramos de niños por grandes kilómetros de distancia y volviéramos a encontrarnos en la adolescencia como vecinos a dos casas una de otra. Alguna vez dibujada por mí sin conocerla, toda vez que la volví a ver, supe que era la mujer que había dibujado estando tan lejos, ¿Quién lo pudiera imaginar?, no la conocía en realidad. Aquella chica no vio en su hogar lo mismo que yo, pero hay cosas que el espíritu ya trae aprendidas y es entonces que puede diferenciar lo correcto de lo incorrecto. 
Esta chica se convirtió en mi esposa 5 años después, una mujer solidaria como jamás he sabido de otra, ella puede ir con un familiar a quedarse toda la noche en el hospital y volver a casa con lo suyo y regresar día tras día sin quejarse, una mujer a quienes las demás le confían sus problemas y la escuchan aunque sus palabras sean francas y directas, casi hirientes, pero que tienen ese toque que las hace darse cuenta de las cosas para despertar. De una inimaginable ternura hacia los niños a pesar de las asperezas que vivió de niña, rompiendo con aquel esquema de que porque se le trato mal quedaría traumada y nunca podría ser una mujer, una madre “normal”, no, ella tomo las riendas de su vida y la forjó para su bien y el de su familia, no ha sido fácil, pero es que no se ha rendido jamás.
 De ella he aprendido lo que significa la fidelidad, la solidaridad, la entereza, la fuerza y fortaleza, la lealtad y el amor libre e incondicional. Es de ella la frase de que “si encuentras a alguien y te quieres ir, antes de engañarme dímelo y vete a ser feliz”. Jamás necesito excusarse de los errores de su padre para desconfiar, hostigar, maldecir y odiar a los hombres, supo reconocer y admirar lo bueno que tenía su padre y perdonarlo como ser humano que era, al igual que a mi. Algún día fui una mujer de hogar, bueno, es decir, debido al desempleo tuve que hacerme cargo de la casa y de mi hijo recién nacido durante pequeños 8 meses mientras mi mujer trataba de hacer crecer su reciente negocio. Lavar ropa, los platos, barrer, trapear, preparar la comida y atender al bebe fue la experiencia más importante para comprender a las mujeres de la vida en casa, nada como ponerse en los zapatos del otro para comprenderlo. El problema no era que fueran muchas cosas o que fuera cansado, el problema era lo rutinario, lo poco que duraba todo en orden y limpio y especialmente la nula consideración y reconocimiento al trabajo realizado. No había nada, pareciera que yo no había hecho nada, yo no estaba acostumbrado a hacer todo, de hecho no lo sabía hacer bien, así que algunas veces tenía que hacerlo de nuevo. 
Todo era una y otra y otra y otra vez. ¡Ya ensuciaron de nuevo si acabo de trapear niños!, comencé a decir entre otras cosas muy comunes entre las amas de casa. Mi mujer se iba temprano a trabajar y regresaba a comer rápidamente para volver al negocio, para regresar más tarde cansada. ¡Ay caray!, esto no es como lo imaginaba, ella cansada, yo aburrido, los papeles se habían invertido, pero sin duda, los dos aprendimos y comprendimos al otro, la vida nos había educado de la manera que siempre se aprende en la vida, estando en el lugar del otro. 
Como ven, he recibido mucho de mis experiencias con las mujeres, estas son sólo algunas, no acabaría de mencionarlas todas, también he tenido malas experiencias con algunas, esas son las que me preocupan, porque en su mayoría han sido porque se quieren comportar como machos, precisamente de la forma que tanto critican. Aquellas cosas que aprendí por ser niño y por estar inmerso en una sociedad machista sin poderme abstraer de ello, de a poco o de a mucho se fueron pulimentando, no es suficiente, lo sé, pero estoy seguro de algo, las mujeres son el pilar más importante para que ésta sociedad cambie, pues generalmente son las que educan a los hijos y ellas son las que tienen más oportunidad de enseñar a los varones a ser equitativos, respetuosos, a comprender y valorar a las mujeres, a todos los seres humanos por igual, claro que no dejo la responsabilidad de hombre en esta importante tarea, pero como dije, en muchos casos ellas son las que tienen más oportunidades. Insisto más oportunidades, no más responsabilidad que el hombre. Sin embargo y a pesar de que se ha avanzado mucho, ahora hay otra amenaza, el libertinaje se ha enmascarado con el ideal de la liberación de la mujer, ver mujeres comportándose como machos y eso es lo que menos necesitan, pues son más vulnerables. Mujeres engañadas por los fabricantes de bebidas alcohólicas haciéndoles creer que son más libres y se divierten más si beben sin medida, cuando en realidad las están utilizando, fabricantes de artículos sexuales que les hacen creer que con ellos sí tendrán sensaciones placenteras cuando tienen toda la capacidad, modas sexuales que les hacen creer que son más felices en la medida que tengan más parejas y menos compromisos, en fin, abrid los ojos. Por todo lo que me han enseñado las mujeres, no imagino un mejor mundo, sin mejores mujeres y hombres al unísono, no imagino un buen mundo donde un género subyugue al otro, solo imagino un mundo armonioso y en concordia donde cada género le de su lugar correspondiente de acuerdo a sus habilidades al otro género, pues en mucho se compensan, complementan y se apoyan. 
 Un mundo de igualdad de género no es aquel donde por ley o costumbre se le tenga que dar algo al otro sin mayor esfuerzo, sino donde hombres y mujeres puedan con toda libertad y voluntad expandir sus conciencias, habilidades y anhelos apoyados por el otro género sin más requisito que ser compañeros de vida en el transitar de la vida humana.

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